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Kamasutra: 8 posturas sencillas y muy placenteras

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¿Tiene el Kamasutra posturas sencillas? Muchas veces se considera el libro hindú como una especie de guía sexual imposible y enrevesada, pero no tiene por qué ser así.

Lo cierto es que son muchas las posturas o posiciones que puedes practicar con tu pareja de manera sencilla. No os hará falta una elasticidad exagerada ni una fuerza descomunal para ejecutarlas. Cualquiera puede probarlas.

Y, cómo no, os prometen un placer especialmente intenso. Y mucha experimentación sexual en pareja. Algo que siempre se agradece, ¿verdad que sí?

Prueba estas posturas del Kamasutra

Vamos a empezar por las más sencillas y luego ir avanzando hacia algunas un tanto más desconocidas.

Andrómaca

También conocida como la mujer encima. En este caso, en lugar de ponerse perpendicular al hombre tumbado, ella se inclina hacia él. De esta manera, el pene se adaptará mejor a la abertura de la vagina, aunque cada pareja tendrá que encontrar su equilibrio.

Es una postura muy placentera y, generalmente, las mujeres pueden llegar al orgasmo muy fácilmente cuando se ponen encima. Tanto él como ella la disfrutarán. Y seguro que, si no la habéis probado, repetiréis, y mucho.

La unión del Emú

Es una postura especialmente sexy, muy utilizada en las series o las películas por lo cómoda que resulta. Principalmente, se mantiene una postura de H. El hombre y la mujer están de pie. Ella le da la espalda a él, y se inclina ligeramente, para levantar un poco la cadera.

Lo ideal es que ella se apoye contra una pared, de esta manera tendrá más fácil moverse o controlar el equilibrio. El único requisito es que no tengáis unas alturas muy dispares. Aunque siempre se puede encontrar alguna forma de encajar bien. Por ejemplo, que ella se suba en un escalón o a una pequeña altura.

Es una opción muy placentera y con mucha intensidad. Os encantará.

La vaquera al revés

La mujer se tiene que poner encima de él, pero dándole la espalda. También tiene las piernas dobladas, acompañando a las del hombre. De esta manera, se consigue un mayor contacto y un mejor control.

Suele funcionar muy bien, ya que ella puede disfrutar de una tremenda libertad de movimiento. Mientras, él puede acariciar la espalda de ella, y sus caderas. Lo mejor es que no necesitáis ninguna habilidad especial para practicarla.

La montaña mágica

Lo único que vas a necesitar para practicar esta posición es contar con algunos cojines extra. La mujer se pone de rodillas y se echa hacia adelante. Tiene que apoyarse sobre cojines, un colchón o algún material mullido. La idea es que la cadera y la cabeza le queden a la misma altura.

Mientras, él la abraza y la penetra por detrás. Se apoyará sobre ella, a la vez que ella estará apoyada sobre los cojines. Ambos estaréis muy cómodos y disfrutaréis de un contacto verdaderamente íntimo y estrecho.

No vais a tener una libertad de movimiento espectacular, pero sí que es una postura muy romántica y tierna. Por si os apetece algo más suave.

La tortilla francesa

O así se le llama comúnmente. Esta es muy cómoda para él, mientras que es ella la que va a tener que hacer más esfuerzo. Él se sienta en el suelo o la cama y se echa ligeramente para atrás.

Mientras, ella se pone en el lado contrario, y boca abajo. Es parecida a la vaquera al revés pero con las piernas estiradas y no flexionadas. Ella se apoya en el suelo con los brazos y es la encargada de llevar el ritmo de la acción en todo momento. Mientras, él la puede acariciar.

Con la pierna arriba

Esta posición permite una penetración mayor y, por lo tanto, un mayor disfrute para ambos. Ella se tumba en la cama y él se pone encima, con las piernas flexionadas, mientras coge una pierna de ella y se la pasa por encima de los hombros.

También puede tumbarse por encima de la otra pierna, de esta forma ella queda más encajada y con menos movilidad (algo que puede o no preferir) y él no tendrá tampoco que hacer mucha fuerza. Es muy cómoda y os ofrecerá un contacto verdaderamente estrecho e íntimo.

Las tijeras

Esta postura es especialmente excitante para las mujeres, aunque también ellos la suelen disfrutar muchísimo. Ella se tiene que tumbar sobre una superficie elevada. Generalmente, una mesa es la mejor idea.

Al tumbarse, lo hace boca arriba, y él la penetra. Pero la diferencia está en que le coge las piernas y las levanta. Y, al hacerlo, las cruza. Esto consigue, por un lado, una mayor presión en la zona vaginal, por lo que se notará más la presencia del pene. Esto hace que aumente significativamente el placer de ambas partes. Es una posición sencilla y muy cómoda para ambos.

El limbo

O así se le puede llamar comúnmente. En esta postura, eso sí, la mujer va a tener que necesitar un poco de elasticidad. La idea es como sigue: el hombre se tiene que sentar en una silla y la mujer se sienta encima de él.

Pero, en lugar de dejar caer las piernas, lo que hace es rodearle a él el cuello con ellas. De forma que los pies le pasen por el cabecero de la silla. Así tendrá una base desde la que moverse y él podrá también ayudar a moverla. Suele funcionar muy bien.

En definitiva, las posturas de Kamasutra no siempre tienen por qué ser complejas y circenses. Muchas son sencillas y, a cualquier edad o momento físico, podréis practicarlas tú y tu pareja.

En cualquier caso, lo importante aquí es disfrutar. Por lo tanto, tendréis que buscar cuál es la que mejor encaja con vosotros y la que os ofrece un mayor bienestar y comodidad.

Ahora que conoces más el Kamasutra y las posturas sencillas que tiene, es el momento de que empieces a pasar tiempo de calidad con tu pareja y de que, poco a poco, vayáis probando algunas de ellas. ¿Con cuál vais a empezar?