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¿El fetichismo es un trastorno? La ciencia te lo explica

Seguro que alguna vez has oído hablar sobre fetichismo, pero, ¿sabes realmente qué es y en qué consiste? Es una fijación sexual muy frecuente, que se puede traducir de múltiples maneras. Y es que por fetiche podemos entender prácticamente cualquier cosa.

Es cierto que muchos de ellos se han introducido en nuestra sociedad y están, más o menos, normalizados o son conocidos. Como, por ejemplo, la atracción por los pies, muy representada en el cine.

Sin embargo, este universo es mucho más complejo. Tanto a nivel psicológico como en cuanto a toda la variedad de modalidades que existen. ¿Te apetece saber un poco más? Pues te explicamos en profundidad lo que tienes que saber al respecto.

¿Qué es el fetichismo?

Es un término que se utiliza para designar la atracción sexual hacia un objeto o parte del cuerpo en principio no sexual. Así, una persona podría sentir un fetiche hacia la ropa interior, el látex, los pies, tacones u otro tipo de materiales o partes del cuerpo, a los que otorga un carácter erótico.

Sin embargo, si indagas en la definición, comprobarás que no solo tiene que relacionarse con el sexo o con la atracción sensual. Se puede tratar de una fijación, adoración u obsesión hacia un objeto o elemento en concreto.

Dentro de la sexualidad, el término se utiliza para hablar de objetos o complementos a los que la persona asocia una fuerte excitación. Así, hay gente que busca y desea tocar, lamer o utilizar sexualmente esos elementos en sus fantasías.

¿Cómo se denomina esto dentro de la psiquiatría? Durante muchos siglos se consideraron, efectivamente, trastornos. Además, esa explicación ha ido cambiando en el tiempo. Desde la que recoge Freud (que estigmatizaba más el término) hasta la de Friedrich Dorsch, donde se muestran opiniones más diversas de diferentes expertos.

Actualmente, según las definiciones del DSM-5, se entienden como una parafilia. Pero existe ya un amplio colectivo que los trata como gustos o intereses sexuales más alternativos. De hecho, según las estadísticas del Journal of Impotence Research, hasta un 47 % de varones tienen gustos fetichistas por una parte del cuerpo femenino.

Ahora bien, ¿de dónde viene esta tendencia? ¿A qué responde? ¿Es algo con lo que se nace o es un gusto que se va formando poco a poco en el tiempo? Vamos a analizarlo.

Las posibles causas psicológicas de un fetiche

No hay una opinión unánime por parte de los expertos. Al contrario, existe un abanico de posibles causas muy dispares. Si acudimos al psicoanálisis y a sus diferentes escuelas, podemos encontrar un sinfín de respuestas.

Sin embargo, la postura o teoría del condicionamiento es, a día de hoy, la más popular y conocida. Y la que resulta más probable. Vamos a ver en qué consiste. Y que es heredera de la teoría de la asociación de Binet y Krafft-Ebing, el primero en hablar de fetichismo.

La sexualidad se empieza a desarrollar siempre en la infancia. Es ahí cuando niños y niñas empiezan a experimentar, descubrir sus gustos y a masturbarse por primera vez. En ese juego o en esa experimentación es cuando se empieza a descubrir la atracción o fijación por un objeto.

Eso sí, puede ser algo leve o todavía incipiente. Pero va a marcar las tendencias y preferencias sexuales de la persona a medida que vaya creciendo.

Se supone que cada fetiche respondería a un acto que ha sucedido durante la infancia. Así, tus primeras experiencias sexuales (no que hayas experimentado, sino que hayas visto, sentido u oído) van a influir en tus gustos posteriores.

De esa forma, sería simplemente un gusto que empezaría a desarrollarse en la infancia. Y, a medida que la persona fuese creciendo, lo iría desarrollando o haciendo más concreto.

Se trata de algo muy común. Y es que todo el mundo tiene algún tipo de preferencia o de fijación. Ahora bien, es el grado de interés o placer que se experimenta ante ese objeto lo que determina si puede ser un excelente complemento para el sexo o un impedimento para una vida sexual normal.

Algunos de los fetiches más curiosos que hay

Como te decíamos más arriba, hay muchas formas y muchos fetiches diferentes. Y no todos ellos son populares o conocidos. Si te pica la curiosidad, queremos hablarte acerca de algunos de los más raros que hay. Para que veas la variedad y riqueza sexual de este fenómeno.

Somnofilia

Seguro que a partir del nombre infieres de qué se trata. Se trata de un tipo de excitación que se experimenta al acostarse con personas desconocidas mientras estas están dormidas. Efectivamente, suena raro, pero todo depende de los grados.

Algunos sencillamente fantasean con eso, mientras que otros sí que buscan reproducir esa fantasía. Sin lugar a dudas, un juego sobre la debilidad y el control.

Clismafilia

Este fetiche lo tienen aquellas personas que sienten placer al introducirse líquidos en el ano. No necesariamente tienen que tener una pareja sexual. Pueden hacerlo y disfrutarlo ellos mismos. Y suelen hacerlo a partir de la introducción de enemas.

Acrotomofilia

Se trata de aquellos que sienten excitación por las personas que tienen algún miembro amputado. Una pierna, un brazo… De hecho, hay casos extremos de fetichistas que llegar a amputarse a sí mismos algún miembro.

Parcialismo

Finalmente, así se denomina a algunos de los fetiches más comunes, como el de pies. Es aquel que se experimenta ante determinadas partes del cuerpo que no sean los genitales. Por ejemplo: la nariz, el pelo, las axilas…

La persona buscará besar, tocar, lamer o jugar con esas partes. Es una buena forma de darle color a la vida sexual de una pareja.

En definitiva, saber qué es fetiche y qué no es difícil, porque cualquier elemento o parte del cuerpo puede llegar a serlo. Esto, lejos de constituir una enfermedad, abre un inmenso abanico de juegos y experiencias sexuales.

Aunque no tienen una causa clara, se estima que nacen o que empiezan durante la infancia, junto con las primeras experiencias sexuales. Y pueden tener infinidad de opciones y variantes

Por eso, el fetichismo puede ser una parafilia o una práctica sexual muy extendida en todo tipo de personas. Y también una fuente de diversión y de placer.