Reglas y Códigos de las Parejas Liberales para el Swinger

Una de las nuevas prácticas que se han dado a conocer con los años es la de las parejas swingers.

Si hay algo que ha variado con el tiempo es la forma que tenemos los seres humanos de entender la sexualidad.

Según las corrientes de pensamiento de cada época, ha sido algo de lo que prácticamente estaba prohibido hablar o algo de lo que cada vez aprendemos más, como sucede en la actualidad.

Pero, ¿qué es el swinger y cómo es el estilo de vida de esas personas?

¿Qué son los swingers?

¿Alguna vez te has preguntado qué es ser una pareja de swingers?

Los swingers son personas que, aun teniendo una relación de pareja estable, deciden abrir su sexualidad y mantener relaciones con otras personas, que suelen ser también parejas, siempre con el consentimiento de los dos miembros, así como de la otra u otras partes.

La práctica se lleva a cabo a través de un ritual común. Ambos miembros de la pareja se intercambian con los de la otra, cobrando los cuatro la misma importancia.

Esto debe ser siempre con la presencia y participación de ambas partes, que se implican de la misma forma en el encuentro.

Estas parejas suelen ser estables. La forma en la que deciden practicar el intercambio es siempre después de haber realizado un pacto y haber dado su consentimiento explícito para ello.

Es decir, en ningún momento existe engaño. Una forma de definirlo es que este tipo de parejas tienen exclusividad amorosa, pero no sexual.

Algunos datos es que suelen darse mucho más entre parejas heterosexuales, no siendo una práctica demasiado frecuente. Esto se debe a que no está bien visto por la sociedad.

Sin embargo, aquellas parejas que deciden ponerlo en práctica son libres y están en todo su derecho, siempre que se respeten las normas que hayan establecido anteriormente.

Orígenes de las parejas swingers

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Debido a que aún parece ser un tema tabú en la sociedad, hay dudas sobre el origen de la práctica del swinging y, por tanto, no se puede establecer con claridad quiénes fueron las primeras parejas swingers de la historia.

Pero existen algunas hipótesis y una de ellas destaca sobre el resto por ser la más aceptada. Según esta, el origen se sitúa en Estados Unidos, concretamente, entre los años 40 y 60 del pasado siglo.

La práctica tendría su origen en las agrupaciones militares que se encontraban en Filipinas, pues en algunos clubs hacían lo que se denominaba como “intercambio de esposas”.

Esto consistía en reunirse y colocar las llaves de la habitación de cada uno en un sombrero. Más tarde, cogían otras llaves que correspondían a otra habitación. Es decir, intercambiaban la pareja.

Fue en la época hippie cuando proliferaron este tipo de prácticas. Pero ni eso consiguió que dejara de ser un tema tabú en la sociedad. De hecho, actualmente son pocas las personas que siquiera lo conocer por su nombre.

Aunque comenzó siendo una práctica que contaba con un papel sumiso por parte de la mujer, hoy en día se desliga por completo de esos orígenes.

Las parejas son dos miembros iguales que deciden desde la misma posición qué tipo de prácticas y riesgos llevan o no a cabo. Es una relación entre personas libres, dispuestas a vivir su sexualidad como desean y realizando siempre actos consensuados.

Así se viven las prácticas swingers en España

Parece mentira que en una sociedad tan tradicional como la española vayamos a encontrar parejas que se atrevan a afirmar que son swingers de forma abierta.

No obstante, los tiempos cambian a pasos agigantados y parece que, gracias a Internet, la palabra es ya ampliamente conocida.

El conocimiento del nombre ha conseguido que cada vez más personas se interesen más por este tipo de prácticas.

De hecho, las redes sociales y el entorno digital han conseguido que estas parejas puedan encontrarse entre sí a través de clubs privados, eventos, páginas swingers e incluso entre particulares.

En grandes ciudades como Madrid y Barcelona no son pocos los locales que se publicitan en Internet como específicos para el intercambio de parejas. 

Normas básicas en su código de conducta

Al ser una práctica criticada, es lo más lógico que las parejas swingers deseen mantener en secreto sus inclinaciones.

Algo que llama la atención en este tipo de actos es que la pareja establece previamente sus propias normas, siempre cuidando la confianza y la seguridad entre ambos miembros.

Aunque cada uno es libre de marcar sus reglas, sí es cierto que suelen coincidir en lo que podemos denominar como un código de conducta.

Con acuerdo y cero presiones

Es importante tener en cuenta que siempre que las parejas swingers deciden llevar a cabo sus prácticas de intercambio, ambos miembros deben estar convencidos por igual en hacerlo.

Por ello, las dos personas deben saber qué van a aceptar y cómo lo van a hacer, sin miedo a rechazar algo y que el otro miembro pueda llegar a molestarse. La libertad debe primar por encima de todo.

Mantener siempre la seguridad

Con seguridad nos referimos, sobre todo, al hecho de protegerse de forma adecuada a la hora de mantener relaciones sexuales.

El realizar estas prácticas con diferentes parejas tiene un alto riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual, por lo que el uso de preservativo debe estar siempre en mente.

Dejar a un lado las emociones

Las prácticas entre parejas swingers son algo meramente sexual. Esto es lo que hace que luego no repercuta en la pareja.

Es decir, al ser parejas estables, son monógamas en el ámbito emocional, por lo que romper esta regla podría dañar la pareja y pasar a denominarse como infidelidad.

Como dato, muchas parejas incluso prohíben besarse, para no pasar la línea.

Seguir manteniendo relaciones con la pareja

Aunque es un gran estímulo, el swinging no puede ser la única práctica sexual que lleven a cabo las parejas.

Es sano seguir avivando el sexo con la pareja para mantenerla, y no dejar que todo se reduzca al intercambio, considerado más como una fantasía o juego dentro del gran contexto de la sexualidad.